Como creyentes todos hemos sido llamados, Dios ha encomendado a cada persona un ministerio en particular, unos como apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, maestros, etc. (Efesios 4:11), pero hay que diferenciar dos cosas, cuando Dios llama o cuando el hombre es quien llama. Porque ha habido un común mal entendido al momento de visualizar los talentos en algunos tipos de actividades, que en realidad son de bendición para las iglesias porque motivan y despiertan el interés de nuestros jóvenes y congregados allí presentes.
Si bien es cierto que muchas personas se destacan en algún área no por eso deja dicho que puedan ejercer ese tipo de función dentro de la iglesia, recuerde muy bien que cuando Dios le dijo a Samuel que ungiera a aquel que él le dijera, Samuel se apresuró a elegir por lo que sus ojos contemplaron, escogió entre los más sobresalientes, pero en fin a ninguno de ellos Dios había elegido sino a David. (1 Samuel 16:6-7;10-12).
Hay personas que tienen una bella y melodiosa voz de cántico, pero no por eso son adoradores, hay quienes poseen una libre forma de expresar y compartir la palabra, pero no por eso pueden ser llamados evangelistas, pues puede que lleguen a ser maestros o pastores, etc. Voy a poner como ejemplo al Apóstol Pablo, Pablo fue un hombre letrado en las escrituras y instruído a los pies de Gamaliel, un fariseo doctor de la ley. (Hechos 22:3).
Pero sepa que Pablo en ningún momento consideró su llamado bajo la imposición de algún hombre. Gálatas 1:1- Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucriso y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos). Pablo no conoció su llamado, ni se lanzó al ministerio por ser un hombre letrado o por sentirse preparado, no, Pablo estuvo ayunando y orando reunido entre profetas y maestros en la iglesia de Antioquía hasta el día que Dios lo apartó para el ministerio por dirección del Espíritu Santo (Hechos 13:1-3).
Quiero recomendar un punto muy importante en esto, no lo digo por mi mismo sino por lo que dice la escritura y para eso están las referencias bíblicas. Hay que tener mucho cuidado con esto de la elección ministerial, porque esto tiene un peso muy grande de responsabilidad y no es cualquier cosa.
Tomemos como ejemplo lo que hicieron los once discípulos cuando se buscó un sucesor en lugar de Judas, señalaron a dos porque les pareció a ellos que llenaban todos los requisitos para ocupar ese lugar, pero solamente uno era el que debía ser elegido, y para tomar dicho lugar no fue la desición de ellos como hombres lo que aprobaría la elección, sino la dirección de Dios (Hechos 1:23-26). Así que como fieles creyentes debemos siempre poner todo bajo la dirección de Dios.
(1 Tesalonicenses 5:24- Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.)
ADONNY R. S.
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